
¿Por qué sometemos a las lámparas de infrarrojos al estrés extremo?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los equipos electrónicos. En un momento hay aire muy frío, y al siguiente, vapor denso y pesado. Es un ciclo constante de calentamiento y enfriamiento que termina dañando los componentes del equipo.
Por eso no nos limitamos a mirar la potencia indicada en las especificaciones técnicas. En realidad, intentamos someter nuestras lámparas a pruebas extremas.
La lucha contra el vapor
El vapor de agua es prácticamente veneno para los elementos calefactores de alta tensión. Cuando tomamos una ducha caliente, ese vapor encuentra cada pequeño espacio disponible. Se cuela por las juntas y se acumula justo sobre el encapsulado de cuarzo y las terminales eléctricas. Si esas juntas no son perfectas, la humedad llegará hasta el filamento o los puntos de contacto. Eso provoca oxidación o cortocircuitos, lo que hace que la lámpara se apague instantáneamente.
Para evitar que esto ocurra en las casas de nuestros clientes, realizamos pruebas de envejecimiento bajo condiciones de calor húmedo. Básicamente, encerramos las lámparas en una especie de “sauna” durante cientos de horas. Si van a fallar, queremos que lo hagan en nuestro laboratorio, y no en el baño de alguien, un martes por la mañana.
Manejo del efecto de “respiración”
Otro problema relacionado con las fluctuaciones de temperatura es que los materiales se expanden cuando están calientes y se contruyen cuando están fríos. Esto crea una especie de efecto de “respiración”, que puede hacer que el aire húmedo penetre en la base de la lámpara. Pasamos mucho tiempo asegurándonos de que las uniones entre el tubo de cuarzo y las cubiertas metálicas sean sólidas. Si esa unión falla, el gas halógeno se escapa y el filamento se evapora en segundos.
Nuestras pruebas garantizan que esas uniones puedan resistir los cambios bruscos de temperatura.
El compromiso en el mundo real
Pero hay un problema: al reforzar esas uniones o aplicar recubrimientos protectores para que la lámpara dure más tiempo, puede haber pequeños cambios en la forma en que se emite el calor infrarrojo. Puede haber una ligera alteración en el patrón de calor, pero a cambio, la lámpara durará un 20% más.
Para nosotros, eso es obvio. Preferimos tener una lámpara que siga funcionando durante años, en lugar de una lámpara con un “patrón de calor perfecto” que se dañe después de seis meses debido al vapor.
Le proporcionaremos todos los datos necesarios. Usted podrá decidir si esa vida útil cumple con sus necesidades para su proyecto.