
Dejen de tirar sus calentadores para patios
Seamos honestos: los espacios al aire libre son muy agresivos para los equipos. Con la lluvia, la humedad y las constantes fluctuaciones de temperatura, los calentadores están en una lucha perdida contra los elementos naturales. Al final, el elemento calefactor se daña. Eso es algo inevitable.
Por lo general, ahí comienza el problema. La mayoría de los calentadores están diseñados como unidades cerradas. Cuando una pieza se daña, uno debe pasar horas desmontando todo el equipo o, más probablemente, simplemente tirar todo a la basura y comprar uno nuevo.
Eso parece un desperdicio de dinero.
Por eso, tomamos un enfoque diferente. Utilizamos un diseño modular.
El método “cambiar y listo”
En lugar de ocultar los componentes electrónicos dentro del armazón, agrupamos el elemento calefactor, el reflector y los cables en una sola unidad.
Piénselo como un cartucho. Cuando un tubo se daña después de unos años de uso, no es necesario volver a conectar todos los cables. Solo hay que sacar el módulo viejo y poner otro nuevo en su lugar. Es un sistema sencillo y rápido.
Así, sus invitados no tendrán frío mientras usted pasa medio sábado intentando arreglar el equipo con un destornillador.
La lucha contra el agua
Ahora, aquí está la parte complicada: hacer que los equipos sean resistentes al agua suele hacer que sea imposible abrirlos.
Para solucionarlo, utilizamos juntas con clasificación IP alrededor del armazón. Esto evita que la lluvia y el aire húmedo lleguen a los terminales eléctricos, pero no impide acceder a los componentes.
Pero hay algo importante que deber saber: estos tubos se vuelven muy calientes. Ese calor puede hacer que las juntas se encogan o se vuelvan frágiles con el tiempo. Por eso, es recomendable verificar las juntas una vez al año. Si una junta falla, la humedad puede entrar y causar cortocircuitos, haciendo que el calentador deje de funcionar. Un control rápido puede evitar muchos problemas más adelante.
Hacer que duren más
Los tubos infrarrojos no son eternos. Después de unos miles de horas de uso, notará que ya no logran alcanzar la misma temperatura que antes.
Pero gracias al diseño modular, no es necesario comprar un sistema de calefacción completo cada cinco años. Solo hay que reemplazar la pieza que realmente se desgasta. De esta manera, se reducen los costos y se evita que los desechos terminen en vertederos. Tan simple como eso.